Una casa de labranza manchega, de patio en patio
Fachadas encaladas, muros gruesos de mampostería que aíslan del calor y del frío, vigas de madera vista y un gran patio central porticado. Y dentro, todas las comodidades de hoy.
La entrada
Fachada encalada en añil, portón de madera y un zaguán que lleva directo al patio. Se llega en coche hasta la misma puerta, por calle asfaltada y a pie de calle.
El salón y la cocina
Un salón con una gran chimenea, varias mesas para comer todos juntos y una cocina amplia y totalmente equipada, abierta al salón.
El patio exterior
Un segundo patio al aire libre con zona de barbacoa, bancos y una fuente para refrescarse.
La galería de la primera planta
Una galería con barandilla de forja rodea el patio bajo un gran lucernario y da acceso a las ocho habitaciones de arriba.
Y trece habitaciones para descansar
Todas con baño propio, cada una decorada pensando en un lugar distinto.